El documental ‘La Fábrica de mi padre’ reconstruye el relato de la Bizkaia industrial

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Presentación del documental

Una veintena de trabajadores de grandes fábricas representativas retratan su arquitectura física, social y política

El documental ‘La Fábrica de mi padre’ reconstruye el relato de la Bizkaia industrial

El departamento de Empleo, Cohesión Social e Igualdad de la Diputación Foral de Bizkaia ha impulsado y financiado el documental ‘La fábrica de mi padre’, un trabajo audiovisual que reconstruye el relato histórico y humano de la Bizkaia obrera e industrial.

Mediante los testimonios de una veintena de trabajadoras y trabajadores de grandes fábricas representativas de las comarcas del conjunto del Territorio, como Altos Hornos de Vizcaya, Artiach, Backock & Wilcox, Dalia, Euskalduna, La Naval, Nervacero o La Encartada, entre otras, el documental retrata la arquitectura física, social y política del período histórico de la segunda industrialización de Bizkaia comprendida entre los años 1950 y 1990. Mikel Toral y Txutxi Paredes son los responsables del guión y la dirección.

El segundo proceso industrializador centrado en los años sesenta del pasado siglo cambió radicalmente el paisaje de Bizkaia. Este documental pretende preservar la memoria de esa Bizkaia trabajadora e industrial mediante las imágenes, muchas ya desaparecidas, en contraste con la fotografía actual, algunas irreconocibles, otras percibidas como monumentos, pero todas homenaje a un pasado aún reciente.

Rescatar el alma

Además de defender y preservar el patrimonio industrial, la obra se afana en rescatar el alma de quienes dieron la vida a esas instalaciones, los relatos de las trabajadoras y trabajadores, protagonistas de la conquista de derechos para el conjunto de la sociedad, gracias a su esfuerzo personal y las luchas colectivas.

La diputada de Empleo, Cohesión Social e Igualdad y Teniente de Diputada General, Teresa Laespada, califica el documental ‘La fábrica de mi padre’ como “un trabajo de memoria justo y necesario de la Bizkaia industrial de la segunda mitad del siglo XX, que se basó en el trabajo duro y generoso de miles de personas que trajeron con su sudor y sus afanes gran parte de la riqueza que hoy disfrutamos en este Territorio Histórico”. Así mismo, destaca la importancia de ahondar en la reflexión, en este inicio de siglo XXI, “desde lo que fuimos, para derivar en la proyección coherente y solidaria de lo que seremos y serán las generaciones que vengan después, porque sin memoria no hay rumbo cierto”.